El corazón nunca descansa. Aunque el verano suele asociarse con el descanso, los viajes, las actividades al aire libre y un descanso del trabajo, las enfermedades cardiovasculares continúan evolucionando igual que durante el resto del año.

Este cambio de rutina puede hacer que algunas personas dejen de prestar atención a su salud. Muchas dudan en consultar cuando están lejos de su médico, de su farmacia o de su hospital habitual. Esta situación es similar a la que ocurre durante las fiestas de fin de año, cuando muchas personas retrasan la consulta médica a pesar de la aparición de síntomas que pueden ser preocupantes.

Sin embargo, cuando ocurre una urgencia cardiovascular, cada minuto cuenta.

Las vacaciones deben seguir siendo un momento para descansar, disfrutar y compartir, sin olvidar nunca que el corazón no se toma un descanso.

¿Por qué pueden aumentar los riesgos?

Las vacaciones suelen modificar los hábitos de vida. Cambian los hábitos alimentarios, aumentan los desplazamientos y, en ocasiones, también el nivel de actividad física. En algunas personas, estos cambios pueden desestabilizar una enfermedad cardiovascular ya existente o provocar la aparición de nuevos síntomas.

Las vacaciones, por sí mismas, no constituyen un factor de riesgo cardiovascular. Sin embargo, durante este período es más fácil prestar menos atención a los nuevos síntomas o atribuirlos, por error, al cansancio, al calor o a las actividades del día. Reconocer estas señales de alerta y consultar sin demora puede prevenir complicaciones graves.

Los medicamentos no se toman vacaciones

Los viajes largos, los cambios de huso horario y una rutina menos estructurada aumentan el riesgo de olvidar tomar los medicamentos. Sin embargo, los tratamientos cardiovasculares deben seguirse con regularidad, incluso durante las vacaciones.

  • Continúe su tratamiento sin interrupciones

Nunca interrumpa ni modifique un tratamiento sin consultar previamente a un profesional de la salud. Suspender bruscamente algunos medicamentos puede empeorar una enfermedad cardiovascular o favorecer la reaparición de los síntomas.

  • Prepare bien su viaje

Antes de salir, asegúrese de que sus recetas médicas sigan siendo válidas y renuévelas si es necesario. También es recomendable llevar suficiente medicación para toda la duración del viaje, además de una reserva para varios días en caso de retrasos o imprevistos.

Los medicamentos deben conservarse en su envase original con la etiqueta de la farmacia. Si viaja en avión, llévelos siempre en el equipaje de mano para que permanezcan accesibles en todo momento.

Por último, llevar una lista actualizada de sus medicamentos, incluyendo su nombre, la dosis y el horario habitual de administración, puede facilitar considerablemente una consulta médica o la renovación de una receta si surge algún problema lejos de casa.

  • Medicación y cambios de huso horario

Cuando un viaje implica un cambio importante de huso horario, puede ser necesario ajustar el horario habitual de algunos medicamentos, tanto al llegar al destino como al regresar a casa. En algunos tratamientos, especialmente los anticoagulantes que se toman una vez al día, puede ser preferible volver gradualmente al horario habitual, retrasando o adelantando la toma aproximadamente una hora por día. Así, después de un cambio horario de seis horas, pueden ser necesarios varios días para recuperar el horario habitual de la medicación.

La forma de realizar este ajuste depende del medicamento. Por ello, es recomendable consultar a su farmacéutico o a su equipo de atención médica antes del viaje para establecer el plan de ajuste más adecuado.

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El dolor en el pecho nunca debe ignorarse

El dolor, la presión o cualquier molestia en el pecho que aparece por primera vez, persiste durante varios minutos o se presenta durante un esfuerzo físico siempre debe considerarse una señal de alerta. Incluso durante las vacaciones, nunca debe esperar a regresar a casa ni confiar en que los síntomas desaparecerán por sí solos antes de buscar atención médica.

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Si esta molestia persiste, se extiende hacia uno o ambos brazos, los hombros, el cuello, la mandíbula o la espalda, o se acompaña de sudor frío, náuseas, vómitos o una falta de aire importante, puede tratarse de un infarto de miocardio u otra urgencia cardíaca.

En esta situación, no conduzca usted mismo. Llame inmediatamente al 911 o al número local de los servicios de emergencia para recibir atención médica lo antes posible.

Si no tiene una alergia conocida ni otra contraindicación para la aspirina, también se recomienda masticar dos comprimidos de aspirina de 81 mg (162 mg en total) mientras espera la llegada de los servicios de emergencia.

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La falta de aire merece la misma atención

Al igual que el dolor en el pecho, una falta de aire inusual es un síntoma que requiere una evaluación médica. Ya sea que aparezca por primera vez, empeore de forma progresiva o se presente durante un esfuerzo que antes se toleraba bien, nunca debe minimizarse, incluso durante las vacaciones.

En algunas personas, la falta de aire durante el esfuerzo puede ser la principal manifestación de una enfermedad de las arterias coronarias. Un estrechamiento importante de una o más arterias del corazón no siempre provoca dolor en el pecho. Esta dificultad para respirar puede, en ocasiones, ser el equivalente de una angina y justifica una evaluación médica.

Cuando esta dificultad para respirar aparece en reposo o comienza a limitar las actividades habituales, es necesaria una evaluación médica rápida.

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  • Dormir con varias almohadas: una señal a menudo poco reconocida

Algunas personas notan que respiran peor cuando están completamente acostadas y necesitan dormir con varias almohadas o elevar la cabecera de la cama para aliviar la falta de aire. Este síntoma, llamado ortopnea, suele estar asociado con la insuficiencia cardíaca.

  • Falta de aire repentina durante la noche

En otras personas, la dificultad para respirar aparece varias horas después de quedarse dormidas y provoca un despertar brusco con la sensación de no poder respirar. Esta situación, conocida como disnea paroxística nocturna, también es un signo sugestivo de insuficiencia cardíaca.

Estos síntomas justifican una consulta médica sin demora.

La pérdida de conocimiento nunca es normal

La pérdida de conocimiento (síncope) suele ocurrir de forma repentina. Aunque la persona recupere rápidamente la conciencia y se sienta bien pocos minutos después, este episodio nunca debe minimizarse.

El síncope suele ir acompañado de una pérdida temporal de la memoria. Es frecuente no recordar la caída ni los segundos previos al episodio. Los testigos pueden aportar información muy valiosa que ayudará a orientar la evaluación médica.

Se recomienda llamar inmediatamente al 911 o al número local de los servicios de emergencia si el episodio provoca un traumatismo en la cabeza, una fractura, una herida importante o cualquier otra lesión que requiera atención médica urgente. La pérdida involuntaria de orina también puede ser un signo de sufrimiento cerebral y requiere atención médica inmediata.

Es preferible buscar atención médica en el momento mismo del episodio en lugar de esperar varias horas o incluso varios días. Una evaluación temprana aumenta las posibilidades de identificar la causa, mientras que resulta mucho más difícil hacerlo una vez que los síntomas han desaparecido.

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Olas de calor: una atención especial para las personas con insuficiencia cardíaca

Los días de mucho calor aumentan la sudoración y favorecen la pérdida de agua y de electrolitos, especialmente sodio y potasio. En la mayoría de las personas, es importante mantenerse bien hidratado para prevenir la deshidratación, los mareos y la disminución de la presión arterial.

Sin embargo, las recomendaciones sobre la hidratación pueden ser diferentes en las personas que viven con insuficiencia cardíaca. Es importante seguir las indicaciones del equipo de atención médica.

Durante una ola de calor, es preferible permanecer en el interior durante el día o acudir a un lugar con aire acondicionado siempre que sea posible. Tomar una ducha fresca, rociarse la piel con agua o consumir pequeños frutos congelados también puede ayudar a tolerar mejor el calor. Estas medidas sencillas suelen ser fáciles de aplicar, incluso durante un viaje.

También es importante seguir las recomendaciones personalizadas sobre la ingesta de líquidos, estar atento a cualquier empeoramiento de la falta de aire o de la hinchazón y consultar a un profesional de la salud en caso de duda.

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¿Y si las vacaciones fueran el comienzo de mejores hábitos?

Las vacaciones suelen ofrecer un ritmo de vida diferente. El tiempo disponible permite, en ocasiones, tomar distancia y reflexionar sobre la propia salud. Sin las exigencias habituales de la vida diaria, resulta más fácil adoptar un nuevo hábito que pueda mantenerse al regresar a casa.

No es necesario cambiarlo todo al mismo tiempo. Lo mejor es elegir un solo objetivo y comenzar con un único hábito.

Caminar todos los días, cocinar con más frecuencia, retomar la actividad física, andar en bicicleta, dormir mejor, reducir el estrés, dejar de fumar o iniciar un plan para perder peso son metas que pueden empezar desde hoy.

Los cambios duraderos rara vez dependen de esfuerzos extraordinarios. Se construyen, más bien, a partir de pequeños gestos repetidos día tras día. Este ritmo de vida más pausado puede convertirse en el punto de partida de un estilo de vida más activo y más beneficioso para la salud cardiovascular.

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Puntos clave

  • El corazón nunca se toma vacaciones.
  • Los medicamentos cardiovasculares deben tomarse sin interrupción.
  • Un dolor importante o persistente en el pecho requiere una evaluación médica rápida.
  • Una falta de aire inusual, especialmente durante la noche o al estar acostado, puede ser un signo de insuficiencia cardíaca.
  • La pérdida de conocimiento, especialmente si se acompaña de una lesión, requiere una evaluación médica urgente.
  • Las personas que viven con insuficiencia cardíaca deben extremar las precauciones durante las olas de calor.
  • Las vacaciones también pueden ser una oportunidad para adoptar hábitos de vida más saludables.

Las vacaciones están hechas para descansar, descubrir nuevos lugares y disfrutar del tiempo con familiares y amigos. Unas sencillas precauciones permiten aprovecharlas al máximo sin descuidar la salud cardiovascular. Porque el corazón nunca se toma vacaciones.