Para que el corazón se contraiga de manera coordinada, la señal eléctrica generada en las aurículas debe llegar a los ventrículos.

Para leer: El sistema eléctrico

Este paso solo es posible atravesando un único punto de control: el nodo auriculoventricular, el “aduanero eléctrico”.

Noeud auriculo ventriculaire

Es allí donde la señal debe “mostrar su pasaporte” antes de continuar su camino. En condiciones normales, este aduanero deja pasar cada impulso, al mismo tiempo que protege al corazón de una frecuencia excesiva. Así se asegura de que las aurículas y los ventrículos trabajen juntos, en el orden correcto y en el momento adecuado.

Sin embargo, este “control fronterizo” puede verse influenciado. Algunos factores pueden acelerar ligeramente el paso, pero muchos otros tienden a ralentizarlo. Cuando este enlentecimiento se vuelve más importante, o cuando algunas señales ya no logran pasar, se habla entonces de bloqueo auriculoventricular (bloqueo AV).

Diferentes tipos de bloqueo auriculoventricular (bloqueo AV)

Los bloqueos AV se clasifican según la gravedad del retraso o de la interrupción:

  • Bloqueo AV de primer grado: la señal pasa, pero más lentamente
  • Bloqueo AV de segundo grado: algunas señales pasan y otras no
  • Bloqueo AV de tercer grado: ninguna señal logra pasar; las aurículas y los ventrículos laten de forma independiente

 

Este texto trata del bloqueo AV de primer grado.

Bloqueo AV de primer grado

El bloqueo auriculoventricular de primer grado es la forma más simple y más frecuente de trastorno de conducción entre las aurículas y los ventrículos.

En esta situación, la señal eléctrica que se origina en las aurículas siempre llega a los ventrículos, pero tarda un poco más de lo habitual en atravesar el nodo auriculoventricular, nuestro “aduanero eléctrico”.

Cada impulso atraviesa este punto de paso: nada está bloqueado, pero la conducción es más lenta.

En el electrocardiograma (ECG), esto se manifiesta por una prolongación del intervalo PR, es decir, el tiempo entre la onda P y el inicio del complejo QRS.

No se trata de un bloqueo verdadero, sino de un retraso en la conducción. Esta situación se diferencia de los bloqueos AV de segundo o tercer grado, en los que algunas —o todas— las señales no logran atravesar el nodo AV.

Un paso eléctrico único influenciado por múltiples factores

El nodo AV, punto de paso exclusivo entre las aurículas y los ventrículos, puede verse modulado por diferentes factores.

-Influencia del sistema nervioso

La conducción eléctrica a través del nodo AV está regulada por el equilibrio entre el sistema nervioso simpático (que facilita la conducción) y el parasimpático (que la ralentiza).

  • En los adolescentes, la predominancia parasimpática explica con frecuencia un tiempo de conducción ligeramente más prolongado
  • Durante náuseas o vómitos, una estimulación parasimpática más intensa puede provocar malestar, debilidad o sensación de desmayo inminente. Este fenómeno puede acompañarse de un enlentecimiento transitorio de la conducción y de un bloqueo AV de primer grado temporal

-Efectos de los medicamentos

Algunos medicamentos ralentizan el paso del impulso eléctrico a través del nodo AV. Los más conocidos son:

 

Afectación del sistema de conducción

Con menor frecuencia, el enlentecimiento se debe a un problema del propio sistema eléctrico: la “vía de conducción” está alterada, lo que retrasa la propagación de la señal hacia los ventrículos.

Ausencia de síntomas

Esta condición generalmente no provoca síntomas.

El corazón permanece bien coordinado: las aurículas y los ventrículos continúan contrayéndose en el orden correcto, con un ritmo regular.

Hallazgo incidental

El bloqueo AV de primer grado suele descubrirse de manera incidental, durante un ECG realizado por otra razón.

Seguimiento

En la mayoría de los casos, no se requiere un seguimiento específico, ya que se trata de una alteración benigna.

Cuando la causa del enlentecimiento no es evidente, puede sugerirse un control periódico con ECG.

Recomendación importante

Se recomienda consultar de urgencia en caso de pérdida súbita de la conciencia.

En situaciones muy poco frecuentes, si se observa un empeoramiento de la conducción, puede ser necesario implantar un marcapasos.