La commotio cordis no es una enfermedad. Se trata más bien de una arritmia mortal que aparece de forma accidental en una persona sin anomalías cardíacas conocidas.
Su nombre proviene del latín y significa «agitación del corazón», una imagen que describe bien la desorganización repentina del sistema eléctrico cardíaco. Tras un impacto preciso en el pecho, la electricidad se vuelve caótica y el corazón deja de bombear la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. de manera eficaz. En lugar de contraerse, el músculo tiembla como una gelatina agitada.
Esta arritmia es la fibrilación ventricular, una situación inmediatamente fatal sin tratamiento rápido.
Un fenómeno conocido desde hace mucho tiempo
La commotio cordis se describe en la literatura médica desde hace más de 120 años.
En la actualidad, se registran menos de 20 casos por año en los Estados Unidos.
Aparece casi exclusivamente en adolescentes, con una edad promedio de unos 15 años, que practican deportes organizados como el Little League Baseball. Los casos son menos frecuentes en los deportes de contacto o en las artes marciales, aunque también en ellos se producen impactos torácicos.
Condiciones necesarias
Para que se produzca una commotio cordis, deben coincidir varios elementos muy específicos:
- un impacto directo en la parte anterior de la caja torácica;
- un golpe lo suficientemente fuerte como para desestabilizar el corazón, pero no tanto como para provocar fracturas de las costillas o del esternón;
- un momento muy preciso dentro del ciclo eléctrico del corazón: justo después de un latido, al inicio del período de repolarización ventricular.
La pérdida brusca de conciencia tras un golpe en el tórax sugiere este diagnóstico, pero siempre se debe descartar primero otra causa cardíaca, especialmente una enfermedad oculta que provoque síncope durante el esfuerzo, antes de concluir que se trata de una commotio cordis.
¿Por qué algunos jóvenes son más vulnerables?
Varios factores parecen aumentar la susceptibilidad:
- la mayor flexibilidad de la caja torácica en las personas jóvenes;
- una posible predisposición genética;
- una aparente predominancia en varones, probablemente relacionada con el hecho histórico de que, en el pasado, las adolescentes participaban menos en los deportes asociados con la commotio cordis.
La mort subite
La presentación clínica es abrupta. A los pocos segundos del impacto en el tórax, la persona se desploma.
El golpe no solo provoca dolor; altera de manera repentina la actividad eléctrica del corazón. En lugar de un impulso eléctrico organizado que atraviesa el músculo cardíaco — permitiendo una contracción coordinada y eficaz de los ventrículos — la actividad eléctrica se vuelve caótica. Los ventrículos dejan de contraerse de forma estructurada.
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Sin una contracción ventricular organizada, no se puede generar presión arterial. La sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. deja de llegar al cerebro. La pérdida de conciencia ocurre casi de inmediato: se trata de una síncope. Sin una intervención rápida, la muerte sobreviene en pocos minutos.
La respiración se vuelve irregular o ruidosa, puede aparecer una rigidez transitoria del cuerpo y luego cesa por completo.
Esta situación corresponde a una muerte súbita cardíaca y requiere de inmediato reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso rápido de un desfibrilador externo automático (DEA).
Un mecanismo complejo
Los mecanismos que conducen a una fibrilación ventricular después de un impacto torácico preciso son complejos.
En términos simples, el golpe provoca un desequilibrio repentino de las cargas eléctricas en las células cardíacas durante un momento crítico del ciclo eléctrico.
Un descubrimiento que salva vidas
Durante muchos años, la fibrilación ventricular representó uno de los mayores temores en cardiología y cirugía cardíaca. Frente a esta arritmia letal, no existía ningún tratamiento eficaz.
Todo cambió con la llegada de un dispositivo capaz de administrar una descarga eléctrica para reiniciar el sistema eléctrico del corazón: el desfibrilador.
Gracias a este impulso controlado, la actividad eléctrica del corazón recupera su sincronización y el músculo vuelve a contraerse de manera eficaz. La bomba cardíaca retoma entonces su función normal de hacer circular la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. por el organismo.
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El desfibrilador es esencial
El desfibrilador constituye el tratamiento fundamental de la commotio cordis.
Debe utilizarse lo antes posible para evitar daños neurológicos irreversibles causados por la anoxia cerebral, es decir, la falta de oxígeno en el cerebro.
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Impacto en la supervivencia
Las probabilidades de supervivencia se han duplicado gracias a dos factores clave:
- el inicio rápido de la reanimación cardiopulmonar (RCP);
- la presencia cada vez mayor de desfibriladores externos automáticos (DEA) en los lugares públicos.
Estos dispositivos son ahora muy comunes y su uso es sorprendentemente sencillo: incluso un niño de 10 años puede utilizarlos con éxito.
Por esta razón, la ubicación de los DEA debe estar claramente señalizada, de la misma manera que las salidas de emergencia.
Torsade de pointes: una presentación diferente
Algunos casos han sido descritos como commotio cordis “abortadas”, con una recuperación espontánea de la conciencia.
En estas situaciones, la arritmia observada parece ser una taquicardia ventricular polimórfica, también llamada torsade de pointes, y no una fibrilación ventricular.
La torsade de pointes genera un ritmo rápido e inestable que compromete temporalmente la presión arterial. Sin embargo, a diferencia de la fibrilación ventricular, este ritmo puede detenerse de manera súbita y permitir el regreso a un ritmo cardíaco normal.
Tratamiento de apoyo
El tratamiento comienza con la reanimación cardiopulmonar y la restauración de un ritmo cardíaco normal, pasos esenciales descritos previamente. Lo que sigue depende principalmente del nivel de conciencia después de la desfibrilación.
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Cuando no se observa ningún despertar, un respirador artificial asegura la ventilación y ayuda a estabilizar las funciones vitales.
En este contexto, la principal preocupación es el daño cerebral causado por la falta de oxígeno durante el paro cardíaco. Para proteger el cerebro y favorecer su recuperación, a menudo se utilizan medicamentos que lo colocan temporalmente en reposo completo.
Este estado corresponde al coma inducido, una medida destinada a minimizar los posibles daños neurológicos.
Investigación cardíaca
La evaluación cardiológica tiene como objetivo confirmar que el corazón es completamente normal. Generalmente incluye:
- un ecocardiograma,
- una imagen de las arterias coronarias,
- una resonancia magnética cardíaca,
- y un estudio de la actividad eléctrica del corazón.
Pronóstico
El pronóstico depende sobre todo del grado de daño cerebral.
Cuando no existe lesión neurológica, la evolución suele ser excelente.
Por el contrario, la ausencia de actividad cerebral después de un coma inducido por medicamentos indica, lamentablemente, que ya no existe posibilidad de supervivencia.








