Insuficiencia cardíaca y cuidados paliativos- La fase activa del tratamiento

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El título puede parecer impactante, incluso un poco inquietante. Sin embargo, no hay que confundirse. Como ocurre con cualquier enfermedad crónica severa, la insuficiencia cardíaca incluye dos tipos de tratamiento.

El primero es bien conocido: se trata de los cuidados llamados «activos», centrados en el control de la enfermedad, la estabilización de su evolución y la mejora de la calidad de vida. El segundo, a menudo menos comprendido, agrupa los cuidados paliativos, orientados hacia el confort y el bienestar del paciente.

Cinco aspectos esenciales

Este tema aborda cinco dimensiones importantes para comprender mejor el acompañamiento de las personas que viven con insuficiencia cardíaca avanzada:

El corazón, motor de la circulación

El corazón es una bomba muscular que permite la circulación continua de la sangre. Gracias a esta circulación, el oxígeno y los nutrientes se distribuyen a las células del cuerpo, mientras que los desechos producidos por estas son eliminados.

Cuando la bomba se fatiga

Cuando esta bomba se vuelve menos eficaz, los desechos se acumulan en el organismo. Esto puede afectar el funcionamiento de órganos como los riñones o el hígado. La fatiga se vuelve más marcada, y algunas funciones mentales, como la concentración, pueden verse ralentizadas.

A leer: Comprender la insuficiencia cardíaca

Los efectos de esta insuficiencia

En los estadios avanzados de la insuficiencia cardíaca, y especialmente al final de la vida, es frecuente que el paciente se sienta muy agotado, con dificultad para respirar incluso en reposo o durante la noche. A esto pueden sumarse un estado de ánimo depresivo, una sensación de desaliento y una pérdida de motivación.

La calidad de vida puede verse gravemente afectada. En algunos casos, incluso más que la observada en personas con cáncer en una etapa similar de la enfermedad.

Fase de tratamientos estándar: la terapia activa

Los cuidados denominados “activos” agrupan todos los tratamientos destinados a mejorar la calidad de vida cotidiana de los pacientes, al mismo tiempo que prolongan su esperanza de vida. Esta fase del tratamiento es esencial en el manejo de la insuficiencia cardíaca.

Dos pilares complementarios

La terapia activa se basa en dos componentes inseparables: los medicamentos y las medidas no farmacológicas.

Tratamientos farmacológicos

Constituyen la base del tratamiento. Las píldoras recetadas deben tomarse regularmente, según las indicaciones del médico. Las clases de medicamentos utilizadas varían según cada situación, pero a menudo incluyen:

  • inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA) o Entresto,
  • inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (inhibidores SGLT2),
  • betabloqueadores,
  • diuréticos,
  • y a veces ivabradina.

Consulte la sección “Farmacia” para obtener más información sobre estas terapias.

Medidas no farmacológicas

Son igualmente importantes y se basan en hábitos de vida adaptados. Se recomienda en particular:

  • limitar el consumo de líquidos (entre 1,5 y 2 litros por día),
  • una alimentación baja en sal,
  • el seguimiento diario del peso corporal,
  • la vacunación contra la gripe y la neumonía,
  • y un buen control de la presión arterial.

 

Ciertos elementos también deben vigilarse de cerca, como:

  • la presencia de anemia,
  • una alteración de la función renal,
  • un trastorno de la glándula tiroides (hipertiroidismo),
  • un trastorno del ritmo cardíaco,
  • o una caída importante de la presión arterial.

 

En algunos casos, la incorporación de un dispositivo médico como un marcapasos biventricular (Bi-V) puede mejorar la función del corazón.

Lectura recomendada: Marcapasos biventricular (Bi-V)

La noción de calidad de vida varía de una persona a otra

La calidad de vida no se define de la misma manera para todos. Evoluciona a lo largo de la enfermedad y se adapta a las capacidades cambiantes del paciente.

Con el tiempo, las personas con insuficiencia cardíaca aprenden a convivir con sus limitaciones y a reevaluar sus prioridades. No es raro escuchar: «Eso ya no lo hago, lo dejo para los demás» o «Ya no soy capaz de hacer eso».

Un acompañamiento multidisciplinario, brindado por un equipo de profesionales con conocimientos complementarios, ofrece al paciente las herramientas necesarias para preservar —y a veces mejorar— su calidad de vida.

Las clínicas de insuficiencia cardíaca (CLIC) son recursos valiosos, especialmente para los médicos menos familiarizados con esta afección. Permiten un seguimiento riguroso, particularmente útil en los casos más complejos.

Lectura recomendada: Clínica de insuficiencia cardíaca (CLIC)