Diabetes y complicaciones cardiovasculares – Punto de vista médico
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La diabetes es una enfermedad que altera la manera en que el cuerpo maneja el azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado.. El azúcar, también llamado glucosa, es una fuente de energía esencial para el buen funcionamiento de las células.
Después de una comida, la glucosa pasa al torrente sanguíneo. Para que pueda entrar en las células y ser utilizada como energía, el organismo necesita insulina. Esta hormona es producida por el páncreas y actúa como una llave que permite que la glucosa entre en las células.
Cuando la insulina se produce en cantidad insuficiente o cuando las células no responden adecuadamente a ella, la glucosa no puede utilizarse de manera correcta. Se acumula entonces en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado., lo que provoca un aumento persistente de la glucemia. Esta situación es lo que define la diabetes.
Existen varias formas de diabetes. Sin embargo, la diabetes tipo 2 es, con diferencia, la más frecuente y afecta aproximadamente a 9 de cada 10 personas que viven con esta enfermedad. Generalmente se desarrolla de forma progresiva y, en ocasiones, puede pasar desapercibida durante varios años.
La diabetes en el mundo actual
La diabetes es una enfermedad cuya frecuencia aumenta en todo el mundo. En 2017, se estimaba que aproximadamente uno de cada once adultos vivía con diabetes. A nivel mundial, se espera que el número de personas afectadas aumente de alrededor de 425 millones a más de 625 millones entre 2017 y 2045, lo que representa un incremento cercano al 50 %.
La diabetes tipo 2, a diferencia de la diabetes tipo 1, aparece con mayor frecuencia en la edad adulta. A menudo se asocia con la presencia de varios factores de riesgo, en particular el exceso de peso y la inactividad física. Sin embargo, con el aumento de la obesidad en los jóvenes, esta forma de diabetes se observa ahora a edades cada vez más tempranas, incluso durante la infancia o la adolescencia.
Diagnóstico
La evaluación de las complicaciones cardiovasculares asociadas a la diabetes suele comenzar con un cuestionario específico que se completa durante la consulta médica. Esta herramienta permite identificar signos sugestivos de una diabetes mal controlada, como una sed inusual, micciones frecuentes, visión borrosa o cambios de peso inexplicables.
Estas manifestaciones suelen estar asociadas a hábitos de vida poco saludables, en particular una alimentación desequilibrada y la falta de actividad física. La evaluación clínica también tiene en cuenta otros factores de riesgo cardiovascular que con frecuencia se asocian a la diabetes, como la hipertensión arterial y el aumento del colesterol y/o de los triglicéridos en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado..
A continuación, se realiza un examen físico completo con el fin de detectar signos de complicaciones relacionadas con la diabetes y sus repercusiones sobre el sistema cardiovascular, en especial la presencia de una retención excesiva de líquidos en el organismo.
El diagnóstico de la diabetes se basa en análisis de sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado., que incluyen la medición de la glucemia en ayunas o de forma aleatoria, así como la determinación de la hemoglobina glucosilada (HbA1c). Esta última refleja el nivel promedio de azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. durante los últimos tres meses.
Cuando el contexto clínico lo justifica, la detección de una afectación cardiovascular puede requerir uno o varios exámenes complementarios, tales como:
- un electrocardiograma (ECG);
- una radiografía de tórax;
- una ecocardiografía;
- la medición en sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. de marcadores de estrés del músculo cardíaco (BNP o NT-proBNP);
- pruebas no invasivas, como la prueba de esfuerzo, o técnicas de imagen destinadas a detectar una obstrucción de las arterias coronarias.
Según los resultados de las evaluaciones cardiológicas, el tratamiento puede ir desde medicación simple hasta procedimientos realizados mediante pequeños tubos introducidos en los vasos sanguíneos, o, en situaciones más graves, una intervención quirúrgica.
La elección depende de la magnitud de las alteraciones observadas y de su impacto sobre el corazón.
Las complicaciones cardiovasculares de la diabetes
La diabetes está estrechamente relacionada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Una parte importante de la carga de esta enfermedad se debe a las complicaciones que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.
Aproximadamente dos de cada tres fallecimientos entre las personas con diabetes son atribuibles a una causa cardiovascular. La diabetes favorece en particular la aparición de la enfermedad de las arterias coronarias, que son los vasos encargados de suministrar oxígeno al músculo cardíaco. Cuando estas arterias se estrechan o se obstruyen, el riesgo de angina o de infarto aumenta de forma significativa.
Por estas razones, una atención temprana y rigurosa de la diabetes es esencial desde el momento del diagnóstico. El objetivo es reducir, en la medida de lo posible, el riesgo de complicaciones graves, a veces irreversibles, que pueden poner en peligro la vida.
La diabetes también puede afectar a otros órganos. Sin entrar en detalles, es importante mencionar el mayor riesgo de:
- accidente cerebrovascular (ACV),
- enfermedad renal (nefropatía diabética),
- afectación de los ojos (retinopatía diabética),
- complicaciones neurológicas,
- así como amputaciones de los miembros inferiores.
Y esta lista está lejos de ser exhaustiva.
Para comprender mejor estas complicaciones, un enfoque sencillo consiste en visualizar cómo la diabetes actúa sobre los principales sistemas del cuerpo.
Ver cómo la diabetes afecta al corazón, a los vasos sanguíneos y a los riñones
Para comprender mejor el estrecho vínculo entre la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, resulta útil imaginar el cuerpo como un sistema compuesto por tres elementos esenciales:
la bomba (el corazón), los circuitos (los vasos sanguíneos) y los filtros (los riñones).
Cuando la diabetes no está bien controlada, cada uno de estos elementos puede verse afectado.
Complicaciones cardíacas
La bomba: el corazón
Cuando la diabetes debilita el corazón, este puede volverse menos eficaz como bomba. Ya no logra impulsar la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. de manera adecuada hacia los órganos ni evitar la acumulación de líquido en los pulmones. Esta situación puede conducir a una insuficiencia cardíaca.
Los primeros signos suelen ser la dificultad para respirar durante el esfuerzo físico. Con el tiempo, la falta de aire puede aparecer con actividades simples e incluso en reposo.
Síntomas posibles
La alteración de la función cardíaca también puede manifestarse por:
- hinchazón de los pies y los tobillos,
- fatiga marcada,
- pérdida del apetito,
- disminución de la cantidad de orina.
Este último síntoma se explica por la acumulación de líquido en el organismo, ya que los riñones se vuelven menos capaces de eliminar el exceso de agua.
Formas de insuficiencia cardíaca
En las personas con diabetes, la insuficiencia cardíaca puede presentarse de dos formas principales:
- el corazón se vuelve menos flexible y no se llena adecuadamente entre los latidos;
- el corazón se vuelve más débil y no logra expulsar suficiente sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. en cada contracción.
La diabetes puede provocar estos problemas de forma directa, al afectar el músculo cardíaco, o de forma indirecta, al favorecer la obstrucción de las arterias coronarias que suministran oxígeno al corazón.
Complicaciones vasculares
Los vasos sanguíneos (los circuitos)
La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos, que actúan como circuitos que transportan la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. hacia todos los órganos del cuerpo. Cuando estos vasos se ven afectados, la circulación sanguínea se vuelve menos eficiente, lo que priva a ciertos tejidos del oxígeno y de los nutrientes que necesitan para funcionar correctamente.
Con el tiempo, el exceso de azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. debilita la pared de los vasos, favorece su endurecimiento y acelera su obstrucción. Este daño progresivo explica por qué la diabetes está tan estrechamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares.
Afectación a múltiples niveles
Las complicaciones relacionadas con la diabetes pueden afectar distintas partes del cuerpo. En orden de frecuencia, se observan principalmente:
- la enfermedad de las arterias de las piernas (enfermedad vascular periférica),
- la insuficiencia cardíaca,
- el infarto de miocardio,
- el accidente cerebrovascular (ACV),
- y las muertes de origen cardíaco.
Estas complicaciones explican en gran medida la gravedad de la diabetes cuando no está bien controlada.
Estrategias esenciales
Ante la magnitud de las consecuencias de la diabetes, es fundamental actuar en dos frentes:
- prevenir la aparición de la enfermedad cuando sea posible;
- diagnosticar y tratar la diabetes de forma temprana para limitar el daño a los vasos sanguíneos, al corazón y a otros órganos.
Complicaciones renales
Los riñones cumplen la función de filtros, eliminando los desechos y el exceso de líquido de la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado.. La diabetes puede alterar de forma progresiva esta función esencial. Esta afectación se conoce como nefropatía diabética.
Se trata de una complicación frecuente y grave, ya que puede evolucionar hacia una insuficiencia renal avanzada, e incluso terminal.
Una causa principal de enfermedad renal
En América del Norte, la diabetes representa la principal causa de enfermedad renal crónica. Con el tiempo, el exceso de azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. provoca inflamación y una cicatrización progresiva del tejido renal, lo que reduce la capacidad de los riñones para filtrar la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado..
Este deterioro ocurre de manera lenta, a menudo a lo largo de varios años.
Manifestaciones variables
La afectación renal puede presentarse de distintas formas, desde alteraciones leves hasta complicaciones graves. Su evolución depende de varios factores, entre ellos:
- la edad,
- la herencia,
- el origen étnico,
- el peso corporal,
- el tabaquismo,
- la hipertensión arterial,
- la apnea del sueño,
- y ciertas condiciones socioeconómicas.
El primer signo: a menudo silencioso
El primer indicio de daño renal es la presencia de proteínasLas proteínas son elementos fundamentales fabricados por las células de nuestro cuerpo. Juegan un papel esencial en muchas funciones biológicas, actuando como hormonas, anticuerpos e incluso transportadores de colesterol, entre otros. >> en la orina. Esta etapa temprana generalmente no causa síntomas y solo se detecta mediante análisis de rutina solicitados por el médico.
Evolución y consecuencias
En una etapa más avanzada, pueden aparecer:
- elevación de la presión arterial,
- pérdida importante de proteínasLas proteínas son elementos fundamentales fabricados por las células de nuestro cuerpo. Juegan un papel esencial en muchas funciones biológicas, actuando como hormonas, anticuerpos e incluso transportadores de colesterol, entre otros. >> en la orina,
- hinchazón de las piernas, los tobillos o los pies,
- disminución progresiva de la función renal.
La fase terminal
Cuando los riñones ya no logran eliminar los desechos de la sangre, estos se acumulan en el organismo. Esta situación, denominada uremia, puede provocar:
- fatiga intensa,
- pérdida del apetito,
- náuseas y vómitos,
- picazón generalizada,
- hinchazón,
- trastornos de la concentración o de la conciencia.
En esta etapa, la diálisis se vuelve necesaria para reemplazar de forma artificial la función de los riñones.
Tratamiento de la diabetes
El tratamiento de la diabetes se basa ante todo en un buen control del nivel de azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado.. Este objetivo es esencial para reducir el riesgo de complicaciones que afectan al corazón, los vasos sanguíneos y los riñones.
De manera general, el manejo de la diabetes se centra en tres grandes parámetros:
- el control del azúcar, evaluado mediante la hemoglobina glucosilada (HbA1c), con una meta habitualmente inferior al 7 %;
- el control de la presión arterial, que idealmente debería situarse alrededor de 110–120/80 mm Hg;
- el control de las grasas en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. (colesterol y triglicéridos), según valores adaptados a las personas que viven con diabetes.
Alcanzar los objetivos: el papel del estilo de vida
Una parte importante de estos objetivos puede lograrse mediante hábitos de vida saludables, que incluyen:
- actividad física regular, adaptada a las capacidades de cada persona;
- una alimentación equilibrada, inspirada en recomendaciones nutricionales reconocidas;
- el abandono del tabaco;
- la pérdida de peso, cuando sea necesario.
Estas medidas constituyen la base del tratamiento y siguen siendo esenciales, incluso cuando se prescriben medicamentos.
Lectura recomendada: hábitos de vida saludables
El control del azúcar en la sangre
En la mayoría de los casos, mantener un buen equilibrio del azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado. también requiere el uso de medicamentos.
Estos ayudan a reforzar la acción de la insulina o a facilitar la eliminación del azúcar por el organismo, como complemento a los esfuerzos relacionados con el estilo de vida.
La medicación de base
El tratamiento suele iniciarse con un medicamento llamado metformina. Este fármaco ayuda al cuerpo a utilizar mejor la insulina ya presente, lo que permite que las células absorban de manera más eficaz el azúcar que circula en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado..
Medicamentos con beneficios cardiovasculares
En los últimos años, nuevos medicamentos han demostrado beneficios importantes, no solo para el control de la diabetes, sino también para la protección del corazón y de los riñones.
-Inhibidores de SGLT2
(p. ej.: empagliflozina, dapagliflozina, canagliflozina)
Estos medicamentos actúan aumentando la cantidad de azúcar eliminada a través de la orina. Se ha demostrado que pueden:
- mejorar el control del azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado.,
- reducir las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca,
- disminuir el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y muerte de origen cardíaco.
Es importante destacar que sus beneficios se han observado no solo en personas con diabetes, sino también en algunas personas con insuficiencia cardíaca o renal, incluso en ausencia de diabetes.
-Agonistas del GLP-1
(p. ej.: semaglutida, liraglutida, dulaglutida)
Estos medicamentos potencian el efecto de la insulina y contribuyen a una mejor regulación del azúcar en la sangreLa sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno y el dióxido de carbono. Los glóbulos blancos son nuestro sistema de defensa. Las plaquetas evitan el sangrado.. También han demostrado reducir el riesgo de eventos cardiovasculares, además de tener un efecto favorable sobre el peso corporal en muchos pacientes.
-Otros medicamentos protectores
Cuando la presión arterial está elevada o existen ciertas complicaciones cardíacas o renales, pueden añadirse otros medicamentos, entre ellos:
- los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA);
- los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA).
Estos tratamientos contribuyen a:
- proteger los riñones,
- reducir las complicaciones cardíacas,
- mejorar el pronóstico tras un infarto,
- apoyar la función cardíaca cuando está debilitada.
En resumen
El tratamiento de la diabetes no se limita al control del azúcar en la sangre. Su objetivo es una atención integral, que combine hábitos de vida saludables y tratamientos adecuados, con el fin de proteger a largo plazo el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones.
En conclusión : Un desafío importante, pero no una fatalidad
La diabetes sigue siendo un desafío importante debido a las numerosas complicaciones que puede provocar, en particular aquellas que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Su impacto en la salud individual y colectiva es considerable.
Sin embargo, una atención adecuada, junto con un enfoque proactivo, permite reducir de manera significativa el riesgo de complicaciones. La participación de las personas que viven con diabetes en la comprensión de su enfermedad y en las decisiones relacionadas con su atención desempeña un papel central en la mejora de la salud general y en la reducción del riesgo de mortalidad.
En la actualidad, la diabetes representa un problema de salud mundial en constante crecimiento. Frenar su expansión requiere acciones coordinadas, tanto a nivel individual como colectivo, que abarcan desde la prevención hasta el acceso a una atención adecuada.
La sensibilización del público sobre los desafíos sanitarios, sociales y económicos relacionados con la diabetes sigue siendo esencial para promover decisiones informadas y apoyar estrategias eficaces de prevención y manejo a largo plazo.
Lectura complementaria: La diabetes – Perspectiva del paciente






















