Episodio 15 – La digital en la medicina

  1. Bienvenido
  2. »
  3. Historia de la cardiología
  4. »
  5. Episodio 15 – La digital en la medicina

El uso de plantas medicinales no es una moda reciente. Mucho antes de la aparición de la industria farmacéutica moderna, las plantas herbáceas ocupaban un lugar central en el tratamiento de numerosas enfermedades.

Antes de la cirugía cardíaca: un gran desafío

El tratamiento de la insuficiencia cardíaca representaba un desafío considerable antes de la era de la cirugía cardíaca. Las enfermedades valvulares y el debilitamiento de la función de bombeo del corazón eran las principales causas de la insuficiencia cardíaca.

En esa época, el arsenal terapéutico era muy limitado. Los tratamientos se orientaban principalmente a aliviar los síntomas, en particular la congestión pulmonar, mediante el uso de diuréticos rudimentarios y sangrías.

La sangría consistía en extraer una cierta cantidad de sangre del paciente con el objetivo de disminuir la sobrecarga de volumen impuesta a un corazón debilitado.

Una planta con efectos sorprendentes

En 1785, un médico inglés, William Withering, describió por primera vez el efecto beneficioso de la digital en una mujer de 40 años con insuficiencia cardíaca avanzada.

La planta, conocida en inglés como foxglove —debido a la forma acampanada de sus flores, en las que puede introducirse un dedo—, había sido administrada siguiendo un remedio de origen popular.

Tras una semana de tratamiento, los síntomas de la paciente habían mejorado de forma notable, una observación excepcional para la época.

Hacia el nacimiento de la farmacología moderna

Casi un siglo después se dio un paso decisivo. El químico alemán Oswald Schmiedeberg, considerado el padre de la farmacología moderna, logró aislar el primer cristal puro derivado de la digital.

Este avance marcó un punto de inflexión importante: por primera vez, una sustancia activa fue extraída, purificada y estudiada de manera científica.
Así nació la era moderna de la industria farmacéutica.

Un avance sintomático, pero limitado

Aunque la digital demostró efectos beneficiosos sobre los síntomas de la insuficiencia cardíaca —en particular la falta de aire y la retención de líquidos—, no modificaba la evolución fatal de la enfermedad.

La mejoría era real, pero temporal.
Para cambiar el pronóstico a largo plazo, sería necesario buscar otras soluciones.